El concepto de 0201C;presuposición idealizante0201D; ocupa un lugar destacado en la construcción de la 0201C;teoría de la acción comunicativa0201D;. En este ensayo, que constituye una importante aportación a su teoría, Habermas explica y desarrolla este concepto, reinterpretándolo, a la luz de su análisis pragmático-formal, como una versión de las 0201C;ideas0201D; kantianas una vez liberadas de su sentido transcendental. El texto ofrece una explicación genealógica de los vínculos que unen el planteamiento kantiano con cuatro presuposiciones pragmáticas inevitables en la acción comunicativa: un mundo objetivo común, la responsabilidad de los sujetos racionales, la validez incondicional de las pretensiones de verdad y de corrección normativa, y la necesaria dependencia de justificación discursiva. Habermas destaca que la 0201C;inevitabilidad0201D; de estas presuposiciones en la acción comunicativa debe entenderse más en el sentido de Wittgenstein que en el de Kant, es decir, no en el sentido trascendental de las condiciones universales y necesarias de la experiencia posible, sino en el sentido gramatical de un sistema de lenguaje y un mundo de la vida en el que nos hemos socializado y que, en cualquier caso, 0201C;para nosotros0201D; es insuperable. A la luz de esos nexos genealógicos se hacen patentes los puntos cruciales en los que la filosofía analítica ha rechazado la herencia de las 0201C;ideas0201D; de la razón pura de Kant. Pero, a su vez, mediante un análisis que examina la crítica de Frege al psicologismo, el principio de caridad interpretativa de Davidson, la recepción crítica de Wittgenstein por parte de Dummett, y la concepción del entendimiento como un intercambio discursivo de razones que propone Brandom, Habermas muestra que la tradición analítica acaba llegando a unas descripciones normativas de la práctica lingüística muy similares a las de su pragmática formal, de raíces confesadamente kantianas.